El arrepentimiento realmente no es un sentimiento si no un don de Dios por el que debemos orar con fervor, ya que es el Espíritu Santo el que nos convence de pecado (2ª Timoteo 2:24-26) Así que no significa que nos sentimos tristes e incómodos por lo que hemos hecho, va mucho más allá, ARREPENTIRSE significa según la Real Academia de la Lengua : “cambiar de opinión”. Este cambiar de opinión respecto a lo que uno ha hecho conlleva creer que nuestras ideas, actitudes, valores o metas estaban equivocados. Si esta conciencia del error es genuina nos llevará a reconciliarnos con Dios y con los demás. Pero cuando no son genuinos corremos el risgo de aplicar en nuestra vida lo que Ken Sande llama la regla 40/60.

Esta regla diría algo así: “Bueno, se que no soy perfecto, y reconozco que tengo parte de culpa en este problema. Yo diría que un… 40%.” ¿Reconocen los lectores esta frase? Saben, esto quiere decir que el 60% de la culpa es del otro, por lo tanto esperamos que sea éste OTRO el que nos pida disculpas. Esto conduce a evitar el arrepentimiento genuíno y la confesión.

En su libro “El Pacificador”, Ken Sande nos habla de los 7 Elementos de la Confesión:

1. Diríjase a todas las personas involucradas. En primer lugar confesar nuestra culpa antes Dios (Salmos 32:5) y en segundo lugar a todas las personas involucradas, si las hay, incluídos los testigos si los hubiera presentes (Lucas 19:8).

2. Evite usar estas palabras:

“Sí”

Esta palabra da a entender que tú no sabes realmente si hiciste algo malo. Cuando decimos “lamento SI te hice algo malo“, este SI da a entender a la otra persona el siguiente mensaje:

“Obviamente estás molesto por algo. Que yo sepa, no te hice nada malo, pero simplemente para sacarte de encima te daré una disculpa simbólica. Dicho sea de paso, ya que no sé si te hice algo malo, ciertamente no sé lo que debería hacer la próxima vez, así que no esperes que cambie. Es sólo cuestión de tiempo que te vuelva a hacer lo mismo”.

Verdaderamente no hay una confesión genuína con intención de cambio o reparación del daño, más bien es una disculpa para “quitarnos el mal estar de encima” o para quedar como si nosotros hubiéramos intentado la reconciliación. Pero no podemos esperar perdón ni reconciliación de esta forma.

“Pero”

Esta palabra es especialmente dañina porque tiene la peculiaridad de cancelar todas las palabras que le preceden. Veamos un ejemplo:

“Lamento haber gritado de esa manera, PERO realmente hay veces que me pones furioso/a”

“Sé que estuve mal, PERO ¡tú también!

“No debería haber hablado mal de tí, PERO tú lo hiciste primero”

Cada vez que se realizan este tipo de afirmaciones, las personas sólo perciben las palabras que van detrás del pero y nunca pueden conducir a la reconciliación ni a la resolución de un conflicto. No hay arrepentimiento genuino.

“Tal Vez” o “sin embargo”

Al igual que el resto, estas palabras no muestran en la persona que las dice el deseo de resolver un conflicto, más bien de “quedar bien” ante la otra persona simulando que lo ha intentado.

Por ejemplo, “No debí criticarte detrás tuyo, tal vez si no me hubieras dicho aquello…. no lo hubiera hecho”. La persona que recibe este mensaje queda con la sensación de que el 60% de la culpa es suya y la otra persona no está procediendo a pedir disculpas, más bien lo contrario, se está apoyando en ella para aliviar su parte de culpa.

3. Reconozca concretamente su error, cuánto más detallado y específico sea, más posibilidades hay de solucionar el conflicto y recibir una respuesta positiva. Cuándo el reconocimiento de la falta es específico, el otro entiende que realmente es sincero y facilita la reconciliación.

Por ejemplo: “Me he dado cuenta de que te he fallado enormemente como amigo/a al juzgarte por la decisión que has tomado, en vez de ser un apoyo y comprenderte, he sido egoista y sólo he mirado hacia el lado que me convenía”.

4. Empatice con los sentimientos del otro, muestre que entiende cómo se siente la otra persona y exprese su pesar por haberla lastimado.

5. Acepte las consecuencias, ya que no podemos esperar a ser personados inmediatamente, puesto que algunas personas necesitan tiempo y respetarlas en una muestra de nuestro arrepentimiento. En ocasiones las consecuencias serán rupturas no deseadas, pero sólo el tiempo podrá reparar ese daño si está seguido de un cambio en nuestra actitud o comportamiento.

6. Pida Perdón, si es necesio hay que expresar abiertamente que solicita su perdón. No lo haga como algo rutinario, o porque cree que siempre es quien acaba pidiendo perdón. Esto no es verdadero. Comunique al otro cómo se siente.

7. Cambie, ore a Dios para que se produzca un cambio en su vida. Para que aquello que le condujo a tener el conflicto en su vida, desaparezca.

Querido amigo, a mí me ha ayudado profundamente estos consejos y es mi deber compartirlo con vosotros. La vida está llena de conflictos, problemas sin aparente solución y la gran mayoría de veces somos nosotros quien complicamos las cosas… tomemos la resolución en nuestra vida de tomar estos conflicitos como experiencias enriquecedoras, que nos hacen mejores y que transforman nuestro carácter. El conflicto debe ser positivo en nuestras vidas porque es la única forma de afrontarlo con éxito.

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