A causa del trabajo de mi esposo, nuestra familia suele cambiar de residencia cada cierto tiempo. Este hecho crea una serie de conflictos en el hogar, que si no son resueltos correctamente, pueden derivar en problemas más serios. Me refiero al cambio de colegio de los hijos, a la búsqueda de nuevas amistades, al propio hecho de sentirte cómodo en el nuevo sitio, a saber manejarte por la nueva ciudad o a buscar un nuevo trabajo (en el caso del cónyuge).

A medida que los hijos crecen, los traslados se hacen más difíciles y comienzan los problemas: ¡no quiero cambiar de colegio!, ¡es un instituto nuevo!, ¡aquí tengo muchos amigos!, ¡nunca será igual!, etc… Durante este último traslado estas y muchas otras cuestiones se planteaban ante nosotros, como padres. ¿Qué decir? ¿Cómo ofrecer respuestas adecuadas que calmen la ansiedad y el temor? ¿Qué OPORTUNIDAD puedo encontrar ante este conflicto?

Entonces me vino a la mente el texto que dice: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28) Así que tomando este pasaje bíblico como premisa para nuestra vida familiar… decidí ser creativa y comenzar a ver qué oportunidades me brindaba este traslado, compartiéndolas con mis hijos.

1ª OPORTUNIDAD en el conflicto: nos hace ser CREATIVOS para dar respuestas satisfactorias y soluciones eficaces a ambas partes.

Mi hija veía el traslado como un retroceso en sus amistades, para ella comenzar de nuevo era costoso y pesado, se sentía sin ganas. Dejar a sus amigos era doloroso.

Mi hijo veía el traslado como un desafío y creía imposible hacer nuevos amigos, ya que a él le costaba tanto… Estaban enfadados y no entendían la situación. ¿Por qué teníamos que mudarnos? ¡No era justo! ¿Por qué Dios lo permitía?

2ª OPORTUNIDAD en el conflicto: nos hace ACERCARNOS más a Dios y buscar su consuelo y ayuda. El salmo 91 está lleno de promesas y en los versículos 1 y 2 (TLA) dice:

“Vivamos bajo el cuidado del Dios altísimo; pasemos la noche bajo la protección del Dios todopoderoso. Él es nuestro refugio,
el Dios que nos da fuerzas, ¡el Dios en quien confiamos!”

Así que a partir de ese momento comenzamos a pedirle a Dios que les proveyese de amigos y les ayudara a adaptarse al nuevo colegio. Hablamos de la gran ventaja que tenían respecto a otros niños, de tener amigos en muchas ciudades distintas. Podían conversar por teléfono, por internet, escribirse correos, y cultivar esas amistades para que lleguen a la edad adulta.

3ª OPORTUNIDAD en el conflicto: nos hace VER las cosas con otra perspectiva, TRANSFORMA para bien nuestros pensamientos.

El comienzo del colegio llegó, mi hijo tiene más amigos que nunca, todos le han aceptado desde el principio, no se lleva mal con nadie. Ahora dice que nunca quiere dejar “este cole”. Mi hija mantiene sus amistades, les llama casi cada día, se escriben correos, hablan por skype y además ha hecho muy buenos amigos aquí. El otro día me dijo: “si me dieran a elegir, no sabría qué colegio escoger, ahora estoy muy bien aquí, mami”.

4ª OPORTUNIDAD en el conflicto: nos ofrece DESARROLLARNOS como personas, madurar, tener paciencia, ser constantes y perseverantes.

“Cuando tengan que enfrentar problemas, considérenlo como un tiempo para alegrarse mucho, porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse“. Santiago 1: 2,3

Parece que la ciudad es más bonita de lo que creía… hay árboles, parques, rutas para bici, para andar… espacios naturales, buenos accesos, servicios de transporte frecuentes… Mis hijos han aprendido a ENFOCAR  esta vez el problema, con el prisma de las OPORTUNIDADES. Así que para mí, este traslado… se ha convertido en la mayor oportunidad de mi vida: la de aferrarme a Dios.

Y para tí, ¿lo convertirás en una oportunidad o  en  una crisis familiar?

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